En aquella época, se creía que las plantas tenían propiedades curativas y se utilizaban para tratar una gran variedad de enfermedades. Algunas de las hierbas más utilizadas eran la menta, el ajo, la manzanilla, el enebro y la salvia. Estas hierbas se utilizaban en forma de infusión, ungüentos o cataplasmas.
En una época donde en muchos aspectos reinaba la oscuridad, el sabio uso de las especias logró dar color y mejorar los valores nutricionales y terapéuticos de una dieta que no brillaba precisamente por su variedad. Muchas formaban parte de pócimas y preparados que aunque se presentaban como “mágicos” eran en muchos casos el equivalente a nuestras medicinas de hoy en día para una sociedad pobre y que en lo tocante a la salud se guiaba por un conocimiento ancestral que iba pasando de padres e hijos. Algunas de esas especias casi “mágicas” aún hoy forman parte de nuestros recetarios, pero otras de incalculable valor terapéutico y culinario cayeron en desuso y son cada vez más difíciles de conseguir. Ese es el caso del levístico, la artemisa, las bayas de enebro y otras tantas plantas que en nuestros días ya sólo forman parte de preparados medicinales o bebidas espirituosas. Afortunadamente algunas pequeñas cooperativas ecológicas de nuestro país y fuera de nuestras fronteras están recuperando y comercializando especias ya casi perdidas que pueden abrirnos todo un mundo de posibilidades y salud en nuestras cocina diaria.
La medicina regenerativa es un campo amplio que incluye la ingeniería de tejidos, pero también incorpora la investigación sobre auto curación – donde el cuerpo usa sus propios sistemas, algunas veces con ayuda de material biológico extraño, para recrear células y reconstruir tejidos y órganos. Los términos “ingeniería de tejidos” y “medicina regenerativa” han llegado a ser intercambiables, ya que el campo intenta enfocarse en las curas en lugar de en los tratamientos para enfermedades complejas y a menudo crónicas. Este campo continúa evolucionando. Además de las aplicaciones médicas, las aplicaciones no terapéuticas incluyen el uso de tejidos como biosensores para detectar agentes amenazantes biológicos o químicos, y chips de tejidos que se pueden utilizar para probar la toxicidad de un medicamento experimental. La ingeniería de tejidos evolucionó del campo de desarrollo de biomaterial es y se refiere a la práctica de combinar andamios, células y moléculas biológica...
La influenza es diferente al resfriado. Por lo general, comienza de repente. Los síntomas más comunes son: – Fiebre – Tos – Dolor de garganta – Secreción o congestión nasal – Dolores musculares – Dolor de cabeza – Fatiga (cansancio) La mayoría de los expertos considera que los virus de la influenza se transmiten principalmente a través de las gotitas que se producen cuando las personas con influenza tosen, estornudan o hablan. Estas gotitas pueden caer en la boca o en la nariz de las personas que se encuentran cerca. Siendo algo poco frecuente, una persona puede llegar a contraer la influenza si toca una superficie o un objeto contaminado con el virus de la influenza y luego se toca la boca, la nariz o los ojos.
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